
El cine gore, desde sus comienzos, mostró ser, ni más ni menos, que una profunda anomalía sobre un atípico interés social por sobre la delicada consistencia del cuerpo humano, por explicarlo de alguna manera. Mientras el terror, en sus bases y raíces, se inclinan mas por mostrar elementos sobrenaturales, temas sobre lo desconocido, sobre el demonio, el infierno, la oscuridad, y otras yerbas, el subgénero del gore muestra una marcada puntualización sobre la destrucción misma de los cuerpos, ya sea mediante una tortura, una practica quirúrgica o de la forma menos pensada. Es decir, este subgénero es totalmente explicito y visceral, de lo contrario, no impactaría ni llamaría la atención. Pero quizás estos tópicos sirvan para los años 70 u 80, donde estos límites eran bien definidos y muchos directores de películas de terror no adosaban a sus cintas el determinado gore. El mismo George Romero, según dicen, fue quien creo como sustantivo de la palabra “gore” la palabra “splatter”, cuando le pidieron que definiera a su película Dawn of the Dead. El termino “splatter” viene del verbo, en castellano, “salpicar”, lo que creo que no necesita mas explicación. Por eso mismo, se podría decir que los mas añejos cinéfilos llaman Gore a este genero, mientras que los mas nuevos lo denominan Splatter. Pero como todo subgénero, este también tuvo sus divisiones: el “torture porn” es uno de los que se destaca, inclinándose a mostrar desvaríos sexuales mezclándose con desmembramientos de partes corporales, con ejemplos como Nekromantic. Pero el que quizás mas se destaco, y hasta de hizo comercial de alguna manera, es el “splatstick” (degeneración entre las palabras splatter y slapstick, termino utilizado para la comicidad grafica y violenta, muy utilizada por “los 3 chiflados”, o dibujos animados como “el correcaminos”), siendo fieles ejemplos películas como Bad Taste, Braindead o la saga Evil Dead. Hoy en día las cosas han cambiando y todos estos subgéneros ya casi ni se distinguen, debido a que los directores de hoy en día, buscando la originalidad, deciden absorber todos estos subgéneros y meterlos dentro de un solo producto. Algo parecido pasa con esta galardonada cinta francesa llamada À l'intérieur, que traída de la mano de Dimension Extreme, nos muestra una primera escena que rebosa originalidad y buen gusto por parte del director. La cinta maneja una dinámica verdaderamente acongojante, donde continuamente se nos trasmite un clima tenso y punzante que termina creando ambientes realmente inquietantes para el posterior y eficaz desarrollo de la acción. Por eso, la tensión de la película se construye mediante una música monótona y repetitiva, muy típica de los primeros slashers, allá por los 70s. Además, recayendo como el verdadero punto de impacto, la violencia explicita que muestra el film es de lo mas fuerte, visceral y efectivo que recuerdo haber visto en muchos años, con una contundencia visual impactante, que roza el gore de una forma pocas veces vista en una película que no pertenece al genero por completo, pero que resulta ser no apta para personas impresionables o de estómagos sensibles. El apartado de los FX, como no podía ser de otra forma, merece una mención especial, destacando que, por un lado, los FX 3D están dejados de lado en cuanto a la acción de la cinta, relegados solo a ciertos detalles visuales que ya podremos apreciar. Por otro lado, y quizás algo que anime a muchos melancólicos, el resto de los FX se basan en increíbles prostéticas y litros de sangre artificial entremezclados magistralmente por una edición meticulosa, que logra regalarnos sólidas y enfermizas escenas de asesinatos. Pero a pesar de todo esto, o mejor dicho, a causa de todo esto, la trama esta un poco descuidada, y termina siendo demasiado simple, a pesar de mostrar un desenlace con aires a thriller. Un guión básico y sin mucha fuerza que solo se sustenta en la violencia visual dejando en segundo plano incluso al suspenso y a la tensión del producto, cuando, en realidad, tendrían que haber sido los verdaderos protagonistas, para de esa forma, darle paso a la violencia explicita y visual, siempre y cuando se mantenga la estructura de la cinta.
La historia cuenta sobre una joven embarazada que sufre un accidente automovilístico y pierde a su novio. Tiempo después, todavía traumada por el suceso y esperando el nacimiento del bebe, recibe una extraña visita en su casa: una mujer desconocida que sabe mucho sobre su vida la acosa desde afuera de la vivienda. Asustada, llama a la policía, quien acude y verifica la zona, sin encontrar rastros. Confiada y más tranquila, se va a dormir, sin darse cuenta que, en algún momento y de alguna forma, la extraña mujer que la acechaba desde afuera, ahora esta dentro de su casa, y no tiene buenas intenciones.
La dirección esta a cargo de la dupla conformada por Alexandre Bustillo (también escritor de la cinta) y Julien Maury, quien hacen su primera y exitosa cinta, y que, como si fuese poco, tienen encargada la dirección de la remake de Hellraiser. Actúan Béatrice Dalle (Le Temps du Loup, Dans tes Rêves, Truands), Alysson Paradis (Fracassés, 3 Gouttes d'Antésite, Le Dernier Jour), Nathalie Roussel (Les Rois Mages, T'aime, Un Homme est Tombé Dans
Con unas actuaciones realmente excepcionales, esta película se puede agrupar con lo mejor del cine francés de terror, y a pesar de no tener un gran peso argumental ni una historia con un desarrollo importante, convence a todo fanático del genero, e incluso, mostrando algunas escenas un tanto absurdas, es de visionado obligatorio para todo amante del buen terror explicito.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 8/10



















































































































































