
Allá por 1975, cuando el cine comenzaba a tener mas forma gracias a los efectos especiales, y cuando el liberalismo americano se notaba en cada producción, se estrenaba una película futurista, de aire retro-punk, casi post-apocalíptica, protagonizada por el mítico David Carradine y el futuro héroe de acción Sylvester Stallone. La cinta se destaco por su temática, ya que los autos y la violencia no habían sido conjugados en demasía hasta aquel entonces. La cinta estaba dirigida por Paul Bartel, quien también realizo la recordada Cannonball!, film que también tiene su remake. Apoyándose en la violencia sugestiva y poco grafica que existía en ese entonces, mostrando unas actuaciones bastante mediocres, aun así la cinta supo ganarse a sus seguidores hasta convertirse algo así como una cinta de culto, o al menos estuvo a centímetros de lograrlo. Es por eso que, luego de 22 años, y respondiendo a la continua y al parecer interminable falta de ideas en Hollywood, se realiza una prudente y contundente remake, llamada Death Race, a secas.
Llena de adrenalina y testosterona, la dinámica de la cinta logra focalizarse en una interminable gama de escenas de acción, tanto peleas como, obviamente, carreras de autos lo mas impactantes posible, llenas de choques y explosiones de todo tipo, mostrando una violencia explicita que desborda imaginación. El ritmo es intenso y constante, convirtiendo a la trama en una digna historia de esas “pochocleras”, que son puro entretenimiento. Y al parecer, es lo que el director quiso imponer, al mezclar con destreza mujeres hermosas, autos, y una detallada música que va desde el metal hasta el hip hop.
Claro esta que, como toda película hecha para entretener, y mas que comprenda los géneros de la acción y la ciencia ficción, tiene que tener una elevada dosis de FX. Y como era de esperar, dada la producción que abraza a este film, dicho apartado es convincente y realmente asombroso. Prostéticas y FX digitales se complementan para regalar excelentes escenas de acción, con agregados en 3D que hacen las delicias de los mas exigentes. Explosiones, choques y derrapes están a cargo de audaces dobles, que completan un apartado realmente sorprendente y digno de cualquier asombro.
Las actuaciones son convincentes, casi sin fallas, y cada actor se ha puesto de lleno en su personaje sin dejar pasar nada por alto. Así mismo, el guión no ofrece diálogos complicados o escenas de difícil representación, detalles que ayudan a los actores a dotar de mas realismo a sus personajes sin esforzarse demasiado.
La historia cuenta sobre un ex corredor de autos, casi un héroe nacional en dicho deporte, que se encuentra ya retirado viviendo con su familia. En una EE.UU.: colapsada por su caída económica, a nuestro protagonista lo despiden de su trabajo y llega a su casa decidido a buscar otro al día siguiente. Pero en la noche, sin esperarlo siquiera, entran unos hombres enmascarados a robar el lugar, asesinando a su familia, dejando a Statham como único responsable. Así es como llega a la prisión mas conocida del mundo, donde sus presos compiten en la llamada Death Race, una carrera por etapas con autos preparados donde el ganador es el que no muere en la pista. Dejando en evidencia su calidad como piloto, el protagonista intentara desenmascarar al engaño detrás de las carreras y descubrir al asesino de su familia.
La dirección esta a cargo del cada vez mas convincente Paul W.S. Anderson (Mortal Kombat, Soldier, Resident Evil, AVP: Alien vs. Predator), quien nos ha acostumbrado a esperar resultados altos en sus producciones, no quizás por la calidad argumental de sus cintas, sino por el meticuloso cuidado de todos los detalles que hacen a sus films. Actúan el (a mi entender) nuevo héroe de acción Jason Statham (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Snatch., The Transporter & Transporter 2), la excelente aunque monotona actriz Joan Allen (The Bourne Supremacy & The Bourne Ultimatum, Face/Off, The Notebook), la hermosa Natalie Martinez en su primer largometraje, Ian McShane (The Seeker: The Dark Is Rising, Hot Rod, We Are Marshall) y el ex modelo Tyrese Gibson (2 Fast 2 Furious, Four Brothers, Transformers).
Una de las cintas mas entretenidas que vi en los últimos tiempos, creo que la película es grande por eso: se propone entretener, pone en juego sus cartas y gana con la mejor mano ya que no se queda solo en tener una gran acción, sino que entremezcla una dinámica que no nos deja cerrar los ojos y pequeños elementos propios del genero que la hacen grande. Quizás no sea una película destacable o magnánima, pero entretiene, y al menos a mi, me basta con eso.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 8/10









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